jueves, 6 de enero de 2011

EL INOCENTE ENGAÑO. 06/01/2011

¿No es injusto que esta sociedad, nuestra propia cultura…nos permita crecer con la inocencia de que vivimos en un cuento sin fin?
Es una crueldad consentida, teniendo en cuenta que como le indica el difunto Jan Olav a su hijo Georg en el libro de Jostein Gaarder: “al elegir vivir, elegimos morir”.
Cuando vivimos soñando con algo improbable, vivimos albergando una esperanza. Dicen que la “esperanza” es lo último que se pierde; pues sí, pero es más lógico pensar que se pierde porque es lo último que albergas y tú mismo te pierdes, en lugar de pensar que la esperanza se pierde por sí sola. Hablo de la esperanza de otra vida, de otro cuento sin fin, de no desaparecer eternamente.
Es algo conmovedor, y sorprendentemente hay millones de personas que no llegan a conmoverse, porque ni siquiera lo contemplan. Por lo tanto, partiendo de la base de que tantos ciudadanos del mundo no se ponen las gafas de ver, ¿cómo vamos a evitarle ese engaño, esa estafa a los que vienen?
El ser humano (en su mayoría), se caracteriza por tener miedo a la “no verdad”, pero esas verdades que llevan repartiéndose por todo nuestro ser desde hace tanto… ¿quién las hizo verdad? Las verdades cambian, pues ni si quiera sabemos lo que es verdad; más bien, cada uno tiene su verdad y lo “verdaderamente” interesante de todas ellas es lo que sacamos al compartirlas.
Al igual que las verdades, el mundo cambia. Conocemos más aquello que no acabamos de conocer; y por tanto deberíamos impulsar más el cambio: de pensamiento.
Llegados a este punto, me encuentro ante un dilema; de fácil o difícil solución, dependiendo de la sensibilidad de cada uno:
A nosotros nos plantan aquí: ahí tienes un mundo para ti, una vida, unos seres queridos. Y nadie nos dice: un día, cuando llegue el momento tendrás que abandonarlo, para desaparecer eternamente; y lo único que puedes hacer contra ello es albergar una “esperanza” de que tu desaparición no será eterna: tímida para los más valientes, grande para los más cautelosos y única para los que no ven más allá, los que no miran hacia donde no les han dicho que miren.
Pero, tan cruel o más sería destrozar al niño inocente de Nietzsche antes de tiempo, que seguir permitiendo el “inocente engaño”.
Entonces… ¿qué hacemos? : ¿Engañamos a los nuevos para que ellos solos aprendan a través de la observación y de los errores en su conjunto, como hemos hecho y hacemos todos nosotros?, o por el contrario, ¿construimos adultos prematuros?
Tampoco sería sensible revelar a un niño la presencia de puertas abiertas al final del cuento; cuando ni siquiera somos capaces de decirles quienes son los “verdaderos” reyes magos. Al fin y al cabo, cuando lo descubren tampoco es tan dramático.
Lo ideal entonces, podría ser unir ambas “verdades” y compartir la “verdad”, para que al dejar de ser inocentes no tengamos por qué pasar por ser camellos; y finalmente hayamos tenido en nuestras manos un alto porcentaje de posibilidades de ser superhombres: “la afirmación enérgica de la vida, creador y dueño de sí mismo y de su vida, un espíritu libre…”

4 comentarios:

  1. Magnífico texto. ¿Quién nos iba a decir que Rosana nos saldría por Nietzsche?. Lolo.

    ResponderEliminar
  2. “la afirmación enérgica de la vida, creador y dueño de sí mismo y de su vida, un espíritu libre…”
    Me encaaaaaaaaanta.
    Tu vales mucho niña.

    ResponderEliminar
  3. jaja, no se kien eres pero muchas gracias! me alegro ke te guste :)

    ResponderEliminar
  4. La vida es más mentira de lo que pensaba… La vida es insulsa. Y lo que pensamos que importa es lo que menos importa… Nos olvidamos de los que más nos quieren, de los que más queremos, porque sabemos que nunca nos van a dejar. Pero están ahí, esperando a que les demostremos que también los amamos… Tal y como son… Sin importar nada más. Somos tan egoístas que nos olvidamos de los que no nos conviene, que nos olvidamos de quiénes somos, y sólo pensamos en lo que queremos llegar a ser. Somos hasta egoístas con nosotros mismos, nos traicionamos, traicionamos a nuestro propio ser… Y ser y ser y ser… qué repetición! Pero puede que lo que no parece bonito esconda algo taaaaaaan especial y tan “bello” que nos da miedo mirar hacia allí… Porque lo que es “perfecto” da verdadero miedo. Un miedo enorme. Un miedo gigantesco. Un miedo que no sabemos hasta dónde puede llegar… un miedo tan formidable que queremos tenerlo porque nos da seguridad. ¡Qué paradoja! Y puede que queramos aquello que no podemos conseguir, ya sea porque no lo vamos a conseguir o ya sea porque nos gustan los retos imposibles y nos tranquiliza que nunca vamos a llegar a ellos. Me gusta luchar… Soy masoca, lo sé. Pero me da igual.

    Eso lo escribí anoche cuando llegamos... Borracha, perdida y sin nombre =)
    Acabo de leer los dos textos, pero de este no te comento porque lo tengo que volver a leer... Me gustan mucho muchas cosas que has dicho, pero me lo voy a releer otro día más "DeTrankys" para comentarte bien!! Quería compartir eso que escribí, tal cual... no lo he modificado así que es un poco loco!! jajaja
    UN BESO ENORME Y PASADLO BIEN SIN MÍ HACIENDO LOCURAS!!!

    PD: Esa hitana talocaaaa esa hitana ta locaaaa!!!

    WasS, FreeSouL, Marrana, Puta... Como quieras llamarme =)

    ResponderEliminar

***

***
Jamás, en este amante, la sazón del racionero comedido. Escucha el acto -precipicio impuro- y no el retoque del prejuicio noble.