viernes, 21 de enero de 2011

AL FREÍR PATATAS. 20/01/2011

Al freír patatas, si ponemos demasiado aceite en la sartén y las echamos antes de tiempo salen “saturadas".

- Saturación: hidratos de carbono, ideas, relaciones, acontecimientos…
- Saturados: patatas, individuos, sonidos, sentimientos…
RESULTADOS: aburrimiento, desencanto, cansancio…

Si al echar nuestro aceite “dosificamos” la cantidad y vertemos las susodichas patatas en su justo momento, finalmente son exquisitas.

- Dosificación: patatas, monotonías, actos…
- Dosificados: hidratos de carbono, monótonos, temperamentos…
RESULTADOS: emoción, expectativas, ilusión…

• Los hidratos de carbono tienen su renombre en la cocina, pero tras saturarlos, al ser saturados los llaman patatas…
• Las patatas en la ciudad de la cocina son sólo patatas...acompañan a cualquiera, son baratas; Cuando decidimos dosificarlas para saborearlas, pretendiendo no enaltecer nuestro tonelaje en demasía…pasan a llamarse hidratos de carbono.

Ser un hidrato de carbono y nunca una patata barata, lo mismo es que no es lo mismo.
¡Cuidado de quién te rodeas…cuidado con quién eres!

jueves, 6 de enero de 2011

EL INOCENTE ENGAÑO. 06/01/2011

¿No es injusto que esta sociedad, nuestra propia cultura…nos permita crecer con la inocencia de que vivimos en un cuento sin fin?
Es una crueldad consentida, teniendo en cuenta que como le indica el difunto Jan Olav a su hijo Georg en el libro de Jostein Gaarder: “al elegir vivir, elegimos morir”.
Cuando vivimos soñando con algo improbable, vivimos albergando una esperanza. Dicen que la “esperanza” es lo último que se pierde; pues sí, pero es más lógico pensar que se pierde porque es lo último que albergas y tú mismo te pierdes, en lugar de pensar que la esperanza se pierde por sí sola. Hablo de la esperanza de otra vida, de otro cuento sin fin, de no desaparecer eternamente.
Es algo conmovedor, y sorprendentemente hay millones de personas que no llegan a conmoverse, porque ni siquiera lo contemplan. Por lo tanto, partiendo de la base de que tantos ciudadanos del mundo no se ponen las gafas de ver, ¿cómo vamos a evitarle ese engaño, esa estafa a los que vienen?
El ser humano (en su mayoría), se caracteriza por tener miedo a la “no verdad”, pero esas verdades que llevan repartiéndose por todo nuestro ser desde hace tanto… ¿quién las hizo verdad? Las verdades cambian, pues ni si quiera sabemos lo que es verdad; más bien, cada uno tiene su verdad y lo “verdaderamente” interesante de todas ellas es lo que sacamos al compartirlas.
Al igual que las verdades, el mundo cambia. Conocemos más aquello que no acabamos de conocer; y por tanto deberíamos impulsar más el cambio: de pensamiento.
Llegados a este punto, me encuentro ante un dilema; de fácil o difícil solución, dependiendo de la sensibilidad de cada uno:
A nosotros nos plantan aquí: ahí tienes un mundo para ti, una vida, unos seres queridos. Y nadie nos dice: un día, cuando llegue el momento tendrás que abandonarlo, para desaparecer eternamente; y lo único que puedes hacer contra ello es albergar una “esperanza” de que tu desaparición no será eterna: tímida para los más valientes, grande para los más cautelosos y única para los que no ven más allá, los que no miran hacia donde no les han dicho que miren.
Pero, tan cruel o más sería destrozar al niño inocente de Nietzsche antes de tiempo, que seguir permitiendo el “inocente engaño”.
Entonces… ¿qué hacemos? : ¿Engañamos a los nuevos para que ellos solos aprendan a través de la observación y de los errores en su conjunto, como hemos hecho y hacemos todos nosotros?, o por el contrario, ¿construimos adultos prematuros?
Tampoco sería sensible revelar a un niño la presencia de puertas abiertas al final del cuento; cuando ni siquiera somos capaces de decirles quienes son los “verdaderos” reyes magos. Al fin y al cabo, cuando lo descubren tampoco es tan dramático.
Lo ideal entonces, podría ser unir ambas “verdades” y compartir la “verdad”, para que al dejar de ser inocentes no tengamos por qué pasar por ser camellos; y finalmente hayamos tenido en nuestras manos un alto porcentaje de posibilidades de ser superhombres: “la afirmación enérgica de la vida, creador y dueño de sí mismo y de su vida, un espíritu libre…”

***

***
Jamás, en este amante, la sazón del racionero comedido. Escucha el acto -precipicio impuro- y no el retoque del prejuicio noble.